
En este caso, el producto resultará más limpio, sin olores extraños. Para ello, diluye la autogona obtenida hasta una fortaleza de 20 grados (para ello, toma 500 ml de agua en 1 l de autogón). Vierta el autogón resultante en el aparato y repita la destilación de la misma manera. Pero en la segunda destilación, recoja por separado los primeros 100 ml y los últimos 100 ml de la autogona obtenida; este producto debe verterse, está saturado de aceites de sebo y es perjudicial para el ser humano.